La educación

VACACIONES 2011 NY & WASHIGTON 105_1

Hace unos días, tuve una experiencia muy agradable al tomar un bus y el conductor me saludó muy amablemente y me deseo un feliz día. Mayor fue mi sorpresa, al oír que a cada pasajero que se bajaba, les deseaba un feliz día y expresaba el gusto por prestar el servicio. Para algunas personas les parecerá extraño que hable sobre ello porque es normal que una persona sea cordial. Sin embargo, para quienes viven conmigo el día a día de una ciudad como Bogotá, entienden de qué estoy hablando.

La sociedad de Bogotá, y como también lo he podido ver en ciudades grandes de otros países, vive en un ensimismamiento absoluto. Nadie interactúa con nadie, más ahora con la revolución tecnológica de dispositivos móviles por los cuales las personas se comunican.  Pero Bogotá es un caso muy particular, pese a ese auto aislamiento de las personas, la mala educación sale a relucir muy fácilmente y es cuando se escucha esa frase que está muy de moda “conciencia ciudadana”.

Algunas de las preguntas que me hago cuando veo comportamientos absurdos de las personas en las calles, y digo absurdos, porque considero que quienes lo hacen son personas con todas las capacidades para entender que no beben hacerlo de esa manera, son por ejemplo que vayan comiendo algo y tiren la envoltura en la calle, me pregunto entonces: ¿Será que en la sala de la casa harán lo mismo? Para mí las calles son como la sala o corredores de mi casa y velo por que estén limpios y organizados. Otra es que vayan sentados en las sillas dispuestas para ancianos, embarazadas o personas discapacitadas y pareciera como si les dieran una pócima para dormir. Sería interesante verlos a ellos en la posición de esas personas.

Adicionado a lo anterior, hay algo que me impacta mucho y es lo relacionado con la forma de comunicarnos. Sabemos que el uso de chats han permitido generar un nuevo código de comunicación pero lo más triste es que la ortografía pasó a un segundo plano. Y si nos referimos a la forma de cómo nos expresamos verbalmente, la situación es aún más preocupante, la juventud de hoy en día, usa expresiones que hace algunos años eran impronunciables en casa pero que para ellos son in y no tienen prevención alguna en usarlas una y otra vez en cada expresión.

No somos seres perfectos pero debemos ir en camino de ello y aunque no logremos serlo, al menos podemos aportar algunas pequeñas contribuciones a la sociedad  como el caso del conductor del que les hablé. Recuerdo muy bien la forma agradable con la cual los pasajeros le contestamos a sus palabras porque logró inyectarnos esa alegría interna que tenía. Invito a que en sus hogares prevalezca la generación de valores como la educación y que tengamos presente que la educación se recibe en casa, en los colegios se recibe es un aprestamiento para mejorar capacidades.

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