El mundo real

arbol y niñaEn un mundo donde la tecnología ha venido facilitando muchos aspectos del día a día de las personas, incluso la comunicación. Seremos afortunados los que sabemos qué se siente con abrazo seremos afortunados.

No estoy en contra de la tecnología, soy un usuario de ella en muchas formas porque considero me facilitan el día a día o aporto para generar ahorro en otros sentidos. El poder hablar con mis padres en el momento en que lo deseo, cuando hace algunos años solo se podía cada vez que los visitaba o sabía noticias de ellos. Comunicarse con amigos al exterior de una forma más rápida y económica, cuando hace algunos años solo era por correo físico y así muchas más situaciones que estoy seguro también conocen ustedes.

Con este desarrollo, todos hemos experimentado que la tecnología nos aleja más. Todos están conectados al chat y las conversaciones amenas son historia. Incluso, en pueblos donde se veían personas reunidas al atardecer frente a sus casas para apaciguar el calor y conversar un poco, el chat ha fragmentado esa linda tradición. Y pese a que la tecnología hace las distancias más cortas, las relaciones entre las diferentes especies son cada vez más lejanas.

El hombre se aleja más de la naturaleza. Se olvida que ella es la fuente de todo recurso que nos permite subsistir y no hemos parado de herirla mortalmente.  Que decirse de los animales en general, a quienes exponencialmente hemos quitado su hábitat. Y entre nosotros mismos, es más fácil comunicarse con una persona a través de emoticones que en una conversación.

Afortunados seremos quienes, como yo, tuvimos la hermosa experiencia de dar y sentir un abrazo caluroso. De conversar largos ratos sobre historias de otros tiempos. De poder abrazar un árbol y recargarse de energía o caminar sobre la hierba fresca de las mañanas para reactivar el ánimo. Porque en ese tiempo, en el que lo disfrutamos, solo sentíamos un mundo, el real, porque el virtual solo estaba en las mentes de muchos de nosotros que soñábamos con diversos mundos y aventuras en medio de juegos de histeria colectiva cuando compartíamos con amigos en los parques.

Retomar estas bellas costumbres, no se trataría solo de revivir una tradición, sino que todos estos espacios contribuyen a mejorar tu ánimo y por consiguiente tu salud. El estrés se reducirá, con lo que permitirá tener una vida más placentera.

¿Qué nos tienen para compartir al respecto? Cuéntanos

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