El perdón

hug-1315552_1920 (1)De modo que se toleren unos a otros y se perdonen si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes. Colosenses 3:13

El dolor es un dinamizador de factores positivos y negativos. Para algunos, el dolor los ha hecho fuertes, con lo cual, han desarrollado fortalezas para afrontar adversidades. En otros, el dolor se estanca en su corazón para acumular rencor. Un mal que logra enceguecer a la personas para llevarlas a cometer actos o decisiones que atentan contra los demás, e incluso contra ellos mismos.

El odio no es más que un virus que si no es controlado oportunamente, va invadiendo todo el cuerpo y gradualmente se convierte en una enfermedad degenerativa. Lo hemos vivido en los hechos recientes en Estados Unidos. Un hombre que acrecentó odio en su corazón y cometió una terrible tragedia en una discoteca de Orlando, Florida.

Al entender las motivaciones de cada individuo para albergar rencor, encontraremos un sin número de situaciones con suficiente valor o no para que lo haga y es cuando para muchos aparece el término justicia a jugar un papel importante. De seguro, cada quien tiene suficientes argumentos para sustentar el motivo de su odio, de tal forma que si únicamente escucháramos una de ellas, se podría decir que tiene la razón.

No obstante, el Economista y ganador del Premio Nobel de Economía Amartya Sen, en su libro “La idea de la justicia” nos enseña que la justicia no puede ser medida con base en un solo argumento, sino que se requiere de analizar las diferentes posiciones para establecer un acuerdo, mediante el cual originaría una verdadera justicia.

De esta forma, la más justo como antídoto al virus del odio es el perdón. Sin importar el motivo, debemos ser conscientes de que no es más relevante que perdonar. Mientras se tenga rencor en el corazón, no es posible vivir tranquilamente por el inconformismo que se tiene al no recibir lo justo. Mientras que cuando has logrado perdonar, te sientes tranquilo como cuando has llevado por mucho tiempo un peso enorme en tus hombros y logras deshacerte de él. Ves, ahí si encontramos buen sustento de justicia.

El perdón te aporta más que el odio al hacer tu vida más placentera. Perdona y vivirás feliz.

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