La risa, una excelente medicina

Con el tiempo, enfocados en la madurez, perdemos cualidades valiosas que nos ayudaron tener una vida más placentera. La risa es una de ellas.

En mi niñez, recuerdo las jornadas extensas que pasaba junto con mis hermanos. Ya sea, bailando, jugando o simplemente en tardes de tertulia en las cuales imaginábamos mundos extraordinarios de muchos de nuestros sueños. En cada unos de esos espacios, siempre terminábamos de manera abrupta por las carcajadas que emanaban de cada rincón. Cada una con mayor fuerza, hasta a veces llegar al punto de llorar de la risa.

Los momentos más placenteros para aquella época, era poner música de cualquier tipo y que pudiéramos bailar alegremente. Todos, nos involucrábamos con coreografías y pasos inventados. Poco a poco, la música comenzaba a cambiar por coreografías más populares y terminábamos imitando a sus autores. Recuerdo mucho la canción «Summer nigths» de la película Grease. Parodiábamos imitando el vídeo. Terminábamos en carcajadas.

Pasado el tiempo, nuestras vidas se separan exclusivamente por la distancia. Nuestras responsabilidades de adultos, nos hicieron olvidar esas jornadas de esparcimiento por monotonía y hasta a veces, porque creemos que son tontas.

Mas cuando vivimos en momentos de tensión, no hay como encontrarnos con espacios donde la risa sea el único invitado. Aunque no dispongo del tiempo suficiente de mi niñez, busco momentos que me ayuden a bajar la tensión de mi mente con terapias de risa. Asisto a teatro para ver comedias, me reúno con amigos para hablar disparates o busco vídeos en YouTube que me hagan reír. Está última, recuerdo mucho mis momentos café con amigo porque buscábamos vídeos de animales o caídas chistosas para iniciar nuestras carcajadas.

Alguna vez, conversando con una compañera de trabajo, madre de dos hijos de edades entre los 8 y 10 años, le preguntaba por ellos. Me respondió que estaban muy bien. Saludables. Y que era obvio, era la etapa en que más reímos y por eso, los mantenía saludables. Les ayudaba a incrementar su defensas.

No tengamos miedo de vernos ridículos. Busquemos espacios con amigos o solo para darnos una terapia de risas y sanar nuestro cuerpo.

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